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¿Cómo funciona un detector de radar?

El funcionamiento de los detectores de radar es similar al de una radio de alta sensibilidad sintonizada a la misma frecuencia que emite el radar. Funcionando como un analizador de espectro en las frecuencias seleccionadas por el usuario, obteniendo una respuesta inmediata hacia el procesador cuando detecta una señal de microondas susceptible de ser de radar.

Los detectores de radar reciben la señal emitida por el radar y nos avisa de su presencia. La naturaleza de estas ondas (haz lineal) y su reducida potencia, hacen difíciles la detección anticipada en determinadas situaciones. Es importante asimilar que si el haz no rebota en algún objeto hacia el detector, será más dificil su detección.

Afortunadamente, el haz de radio está dirigido hacia la calzada (en los pórticos) o bien casi horizontal pero de lado (en los trípodes). Esto posibilita que el haz pueda rebotar en pequeñas irregularidades de la calzada, guardaraíl, vehículos que nos preceden, etc. Este rebote de onda es el conocido efecto Doppler, el cual amplifica la longitud de onda al recibirla rebotada, de esta manera, es más fácil su captación.

Estos pequeños rebotes pueden alcanzar el receptor de microondas y avisar de la presencia del radar con antelación suficiente. Es por tanto, evidente que las condiciones de la calzada, ubicación, instalación y tráfico influyen decisivamente en la distancia de aviso.

En el siguiente gráfico podemos ver la señal emitida por el radar, como ésta rebota en el suelo y se magnifica cuando rebota en un vehículo.

En general, los radares móviles son detectados con mucha antelación, seguidos de los de trípode. Los de pórtico son los de menos anticipación, por las características de su instalación. Sin embargo, la combinación de detector con avisador GPS (Stealth by Lince) hacen que estos inconvenientes sean resueltos con éxito (500 m. de antelación), siendo el complemento ideal y más eficaz que los dos sistemas por separado.